Acciones tecnológicas se desplomaron en Asia y Wall Street adelanta una fuerte corrección
El nerviosismo por las valuaciones tecnológicas y el tono duro de la Fed desataron ventas masivas en Asia, Europa y Wall Street
Las bolsas globales sufren una corrección masiva este martes que comenzó en Asia y se extendió a Europa y Wall Street. Los inversores salieron en estampida de las acciones tecnológicas, temerosos de que las valuaciones hayan llegado demasiado lejos.
El trasfondo es doble. Por un lado, el rally de la inteligencia artificial acumuló subas descomunales y muchos operadores creen que ya no hay margen para más. Por otro, la última reunión de la Reserva Federal dejó un mensaje hawkish: el nuevo presidente Kevin Warsh parece dispuesto a adoptar una postura mucho más firme contra la inflación, lo que implica tasas altas por más tiempo y menos oxígeno para las tecnológicas.
El resultado fue una ola de ventas que no respetó geografías ni sectores.
Corea del Sur fue el epicentro del desplome asiático
El índice Kospi surcoreano se desplomó 10% desde su máximo histórico. Fue la caída más fuerte de la región y marcó el tono para el resto de las plazas.
Le siguió el Nikkei 225 japonés, que cayó 3,46%. La corrección en Tokio tuvo un condimento extra: el yen se debilitó y eso presionó a los exportadores, que vieron cómo sus acciones perdían valor a medida que la moneda local perdía fuerza.
En China, el Hang Seng de Hong Kong retrocedió 1,82%, mientras que la bolsa de Shanghái cerró con una baja de 1,37%. Las pérdidas fueron menores que en Corea y Japón, pero el nerviosismo se sintió igual.
El desplome asiático encendió las alarmas en Occidente. Los inversores empezaron a preguntarse si las valoraciones de las empresas tecnológicas, muchas de las cuales acumulan ganancias de tres dígitos este año, no habían ido demasiado lejos en medio de la euforia reciente.
Europa y Wall Street se contagiaron de las ventas
En Europa, el Euro Stoxx 50 cae 1,14% este martes. Las pérdidas son generalizadas en toda la región.
El DAX alemán retrocede 1,06%, mientras que el CAC francés cae 0,69%. Por fuera de la eurozona, el FTSE británico corrige 0,48%, con menos intensidad pero en la misma dirección.
En Wall Street, el premarket muestra caídas significativas. El S&P 500 baja 1,35% antes de la apertura, mientras que el Nasdaq Composite se desploma 2,68%. El índice industrial Dow Jones cae 0,53%, con pérdidas más moderadas.
Las acciones de fabricantes de memorias y chips concentran las mayores caídas. Micron Technology se hunde 7% en premarket, mientras que Applied Materials pierde 7%. Targa Resources se desploma 14%, en una jornada negra para el sector energético.
Del lado positivo, IBM sube 4%, Sherwin-Williams avanza 4% y Rollins gana 3%. Son excepciones en un mar de rojo.
El petróleo se estabiliza por debajo de los u$s80
El crudo Brent cotiza a u$s77,5 por barril, con una suba marginal de 0,04%. El WTI estadounidense avanza 0,09% hasta los u$s73,93.
Durante la jornada, el Brent cayó levemente por debajo de los u$s76 por primera vez desde principios de marzo. La razón: el tráfico en el estrecho de Ormuz se normalizó y los precios en el mercado físico volvieron a niveles previos a la guerra.
Normalmente, una caída del petróleo impulsaría las acciones porque alivia la presión inflacionaria. Pero esta vez no fue así. Los inversores ahora se centran en las implicaciones del alza de los precios de la energía para la política de los bancos centrales, especialmente para la Reserva Federal bajo el mando de Kevin Warsh, quien parece dispuesto a combatir la inflación con tasas altas.
La consecuencia es que los bonos del Tesoro a dos años dispararon su rentabilidad hasta 4,188%, el nivel más alto en 16 meses. Los bonos a largo plazo también subieron considerablemente.
Esos bonos son los más sensibles a cambios en expectativas de inflación y tasas de interés. Su salto refleja que los operadores apostaron a que la Fed mantendrá una política restrictiva por más tiempo del esperado.
Para las acciones tecnológicas, eso es veneno. Las empresas del sector valen menos cuando las tasas suben, porque sus flujos de caja futuros se descuentan a una tasa mayor. Y eso explica buena parte del desplome de este martes.
