Economía

Mercados en alerta por la guerra en Medio Oriente: sube el crudo y retroceden acciones

La guerra en Medio Oriente impulsa el petróleo arriba de u$s80, dispara el gas y provoca caídas en bolsas globales y tensión financiera

La guerra en Medio Oriente vuelve a impactar en los mercados internacionales este martes 3 de marzo y genera movimientos en variables financieras y energéticas con incidencia directa en economías emergentes como la Argentina. En el cuarto día de conflicto, las principales bolsas del mundo registran caídas, mientras el petróleo y el gas natural muestran subas ante el riesgo de interrupciones en el suministro global.

La tensión se concentra en el estrecho de Ormuz, paso estratégico por el que circula aproximadamente el 20% del suministro mundial de petróleo y una proporción relevante del gas natural licuado. El mercado evalúa el alcance de las hostilidades y la posibilidad de que se produzcan interrupciones sostenidas en los envíos de energía.

En Asia se observó uno de los movimientos más significativos de la jornada. El índice Kospi de Seúl retrocedió 7,24%, lo que representó la mayor caída entre los principales mercados del continente. En paralelo, el Nikkei de Tokio cedió 3,06% y el Hang Seng de Hong Kong bajó 1,23%. Las pérdidas se extendieron a Europa, donde las bolsas operaron con retrocesos superiores al 2% en varios casos.

En ese contexto, el mercado energético registró incrementos relevantes. El crudo Brent del Mar del Norte, con entrega en mayo, avanzó 5,45% y se ubicó en 81,98 dólares por barril. El West Texas Intermediate (WTI) estadounidense, con entrega en abril, subió 5,32%, hasta 75,02 dólares por barril. En Europa, el gas natural de referencia TTF en Países Bajos se incrementó 22,5%, hasta 54,52 euros.

Petróleo, gas y riesgo sobre el suministro

La suba del petróleo se produce luego de que el lunes el Brent llegara a escalar más de 13% en la apertura, en reacción a los enfrentamientos entre Irán e Israel y a los ataques que afectaron instalaciones energéticas en la región. Los operadores financieros monitorean la evolución del conflicto y su posible impacto sobre la infraestructura de producción y transporte.

Adam Hetts, director global de Multi-Asset en la firma Janus Henderson, señaló que Irán representa entre el 3% y el 4% de la producción mundial de crudo. De acuerdo con su análisis, el riesgo central no radica exclusivamente en ese porcentaje, sino en el efecto regional y en una eventual paralización del tránsito marítimo por el estrecho de Ormuz.

Según estimaciones de mercado citadas por analistas internacionales, un barril en torno a los 80 dólares sería consistente con conflictos de alcance limitado. En cambio, valores cercanos a los 90 o superiores a los 100 dólares implicarían un escenario de escalada prolongada, con efectos más amplios sobre la inflación y la actividad global, como ocurrió tras la invasión de Rusia a Ucrania en 2022.

Por el momento, las cotizaciones reflejan la incorporación de una prima de riesgo asociada a la incertidumbre geopolítica. No obstante, la continuidad de los aumentos dependerá de la existencia de interrupciones reales en el flujo de petróleo y gas.

Impacto en economías emergentes y política monetaria

El comportamiento del crudo tiene implicancias directas sobre la inflación global. Un incremento sostenido en los precios de la energía suele trasladarse a los costos de transporte, producción y expectativas inflacionarias. Este escenario es seguido de cerca por la Reserva Federal de Estados Unidos.

Si la suba del petróleo impacta en los índices generales de precios, la autoridad monetaria estadounidense podría revisar el calendario de recortes de tasas previsto para este año y mantener una política monetaria restrictiva por más tiempo. Un dólar fortalecido y tasas elevadas tienden a generar presiones sobre los mercados emergentes, tanto en el frente cambiario como en el financiero.

Alfredo Marentes, analista de la firma VT Markets, indicó que el escenario más probable en esta etapa es la incorporación de una prima de riesgo de corto plazo en el precio del petróleo. Sin embargo, advirtió que una intensificación del conflicto con efectos sobre los flujos físicos de crudo podría provocar un repunte más persistente de la inflación global.

En América Latina, el impacto es heterogéneo. México, con perfil exportador de petróleo, podría registrar efectos mixtos. En el caso de la Argentina, la sensibilidad es mayor debido a la dependencia de condiciones financieras externas y a la incidencia del tipo de cambio en la dinámica inflacionaria interna.

Caída de bolsas y movimientos en deuda

El shock energético se trasladó a los mercados accionarios. En Europa, las principales plazas registraron retrocesos: París cayó 2,15%; Fráncfort perdió 2,78%; Londres retrocedió 2,02%; Milán bajó 3,21%; y Madrid descendió 3,56%, según datos difundidos por la agencia AFP.

En paralelo, se observaron movimientos en los mercados de deuda. El rendimiento del bono alemán a 10 años subió al 2,78%, frente al 2,71% previo, en un contexto de mayores expectativas de inflación si los precios energéticos se mantienen en niveles elevados. El aumento de rendimientos implica una caída en el precio de los bonos y refleja ajustes en las proyecciones de política monetaria.

Los inversores también incrementaron su exposición a activos considerados de resguardo. El oro se mantuvo en torno a los 5.307 dólares la onza, mientras se registraron ventas en acciones y movimientos selectivos en títulos soberanos.

Los analistas identifican cuatro variables clave para las próximas jornadas: la existencia de interrupciones reales en los envíos de petróleo, la persistencia del barril por encima de los 80 o 90 dólares, la evolución del dólar a nivel global y la reacción de los bonos del Tesoro estadounidense.

Escenario para la Argentina

Para la Argentina, el contexto combina efectos contrapuestos. Un precio internacional del petróleo en niveles elevados puede mejorar el ingreso de divisas por exportaciones energéticas, en particular a partir de la producción de Vaca Muerta. Sin embargo, la volatilidad financiera global puede impactar sobre los activos locales, el riesgo país y las condiciones de acceso al financiamiento.

El ministro de Economía, Luis Caputo, se refirió al escenario internacional y sostuvo que se trata de un shock externo cuyo alcance temporal es incierto. Señaló que el impacto ya se refleja en la apertura de los mercados y que tendrá consecuencias, aunque destacó la relevancia del orden macroeconómico como herramienta de respuesta.

En términos estructurales, un crudo por encima de los 80 dólares modifica los supuestos de inflación y crecimiento global. Si el barril se consolida en la zona de 90 o 100 dólares, los principales bancos centrales, como la Reserva Federal y el Banco Central Europeo, podrían mantener tasas elevadas durante más tiempo, con efectos sobre el crédito y los flujos de capital hacia economías emergentes.

Por el momento, los movimientos financieros son interpretados como un shock de volatilidad asociado a la incertidumbre geopolítica. La evolución del conflicto en Medio Oriente y su impacto sobre la oferta energética determinarán si se trata de un episodio transitorio o de un cambio más persistente en las condiciones macroeconómicas internacionales.

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