Algunos de ellos pidieron cambios adicionales a los que ya había aceptado el oficialismo, que como adelantó iProfesional, fueron principalmente dos referidos a la cláusula de “compre nacional” y a los proyectos de inversión en Inteligencia Artificial, particularmente la instalación de data centers.
Los cambios que no alcanzaron y los que aún se negocian
En primer lugar, La Libertad Avanza (LLA) aceptó incluir en el cupo de 20% de la inversión para la compra de bienes y servicios nacionales una mención específica a los “bienes transables”, es decir, los que se pueden exportar e importar. Los dialoguistas pidieron ese cambio para asegurar que la contratación de proveedores locales -incoporada durante el tratamiento de Diputados- no se limitara solo a mano de obra, sino que ayudara a la producción nacional.
El otro cambio sustantivo que incluyó LLA fue que los proyectos de inversión “electrointensivos”, donde se destacan los relacionados con IA (a los que apunta especialmente Milei) deban contar con con sistemas propios de generación y abastecimiento de energía que ayude a “cubrir su demanda máxima” sin ocasionar una sobredemanda en las provincias y afectar a la población.
Sin embargo, esas modificaciones no alcanzaron para que el oficialismo pudiera avanzar con la hoja de ruta que había trazado. Según señalaron fuentes parlamentarioas a iProfesional, algunos de los senadores pidieron incluir en la cláusula sobre “compre nacional” un margen del 15% a favor de los proveedores nacionales en el precio de los bienes o servicios.
Esto le impidió a Bullrich cerrar el acuerdo para firmar el dictamen. La demora es doble: el atraso en el trámite de las comisiones se suma al hecho de que, al ser modificado, el proyecto igualmente tendrá que volver en segunda revisión a Diputados si el Senado lo aprueba para poder convertirse en ley.
El nuevo conflicto que abre el Súper RIGI en el Senado para Milei y Bullrich
De esta forma, el Súper RIGI que representa uno de los temas clave de la agenda económica de Milei encuentra un camino cada vez más cuesta arriba en el Congreso y el retraso impacta, además, en la situación de Bullrich, quien ya tiene fricciones con la mesa política que encabeza Karina Milei por la estrategia parlamentaria.
Las modificaciones en la cláusula de “compre nacional” y en lo referido a la eventual instalación de data centerse para IA fueron negociadas por la jefa del bloque con los espacios dialoguistas a pesar de las reticencias de la Casa Rosada, donde no terminaban de digerir esos cambios. Bullrich avanzó igual con la expectativa de aprobar el Súper RIGI la próxima semana, pero no lo logró.
Más allá de las ausencias en el plenario de comisiones por razones climáticas que dificultaron el viaje de algunos senadores con los que el oficialismo contaba, hubo aliados que retrajeron su firma a la espera de más modificaciones. La imposibilidad de tener dictamen este miércoles es así un golpe para la estrategia que defendió Bullrich puertas adentro.
El escenario ya era difícil para el Gobierno, dado que prefería evitar el eventual regreso del proyecto de Súper RIGI a Diputados, donde las alianzas también se volvieron muy líquidas al calor de las inminentes discusiones electorales. Ahora no solo se demoraría su aprobación, sino que ni siquiera está si podrá salir del Senado un texto aceptable para la Casa Rosada.
Además, el Senado exhibe el problema que sufre Bullrich hace varios meses para mantener el apoyo del PRO, la UCR y de los bloques alienados con los gobernadores. Fue aquí donde el proyecto sobre “inviolabilidad de la propiedad privada” perdió tres capítulos enteros, incluido el de la polémica reforma de la Ley de Tierras. Es también aquí donde todavía está trabada la reforma electoral. Los libertarios esperan avanzar en ese tema en dos semanas, pero el clima parece cada vez menos favorable.
¿Qué beneficios dispone el Super RIGI y en qué se diferencia del RIGI actual?
El “Súper RIGI” es una versión potenciada del Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones que creó la Ley Bases. La diferencia central es que este nuevo sistema de beneficios busca captar inversiones de u$s1.000 millones como mínimo -en el RIGI vigente era de entre u$s200 y u$s600 millones- para industrias que hoy no existen en el país. Las empresas deberán comprometer al menos 20% de ese monto en los primeros dos años desde la adhesión.
Además, el nuevo régimen se enfoca exclusivamente en industrias vinculadas a la inteligencia artificial, semiconductores, biotecnología avanzada e infraestructura tecnológica, tales como data centers, producción de paneles solares, turbinas eólicas y baterías de litio, entre otros. El plazo para adherir será de cinco años a partir de la entrada en vigencia de la ley, pero la iniciativa apunta a dar garantías de estabilidad por 30 años.
Los beneficios impositivos para las empresas que ingresen al Súper RIGI incluyen la rebaja del Impuesto a Ganancias al 15% -una reducción de la alícuota de 10 puntos respecto del RIGI original- y arancel cero para importación y exportación de bienes, equipos e insumos vinculados a los proyectos.
Además, se habilita una liberación progresiva de los dólares obtenidos por exportaciones. Las empresas podrán disponer del 20% durante el primer año, del 40% en el segundo y del 100% desde el tercero en adelante. En cuanto al IVA, el régimen mantiene el sistema de Certificados de Crédito Fiscal para inversiones pero agrega la opción de transferir remanentes si la devolución demora más de tres meses.
Durante el tratamiento de Diputados, para asegurarse los votos el oficialismo aceptó modificaciones al proyecto original. Entre las principales, está la incorporación de una cláusula de “compre nacional” que obliga a las empresas a destinar como mínimo un 20% de sus adquisiciones a proveedores nacionales.
Otra fue que las inversiones en Investigación y Desarrollo (I+D) computen por el doble de su valor al momento de calcular el monto mínimo de inversion exigido para gozar de la rebaja del Impuesto a las Ganancias al 15% que fija el proyecto para las empresas que ingresen al Súper RIGI.
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